lunes, 22 de septiembre de 2008

1 minuto de silencio...

El viernes pasado sucedió un hecho sumamente susceptible...

El Maestro Lagunero perdió la máscara, una de las leyendas vivientes de la lucha libre mexicana, uno de los pocos gladiadores que dominaban el arte de la lucha a ras de lona, uno de los íconos de los últimos 20 años de los cuadriláteros...

1 minuto de silencio...

Desde que tengo recuerdo de ver las luchas, lo recuerdo a el, con su inacabable rivalidad con Love Machine, batallas que fueron más allá de los encordados y que terminó en un martinete prohibido que Love Machine aplicó al Maestro Blue Panther, que llevó a este a dejar el pancracio por meses...

Rivalidades épicas con Atlantis, Love Machine, La Fiera, El Satánico, Emilio Charles Jr, Vulcano...

1 minuto de silencio...

Ha caído una máscara, un gladiador ha perdido su identidad...

La experiencia que nos ha demostrado, que ha lucido, que ha impuesto, esa, esa quedará por muchas generaciones, uno de los últimos luchadores con una técnica perfecta en la lucha cuerpo a cuerpo...

1 minuto de silencio...

La información acá

5 comentarios:

Fire_tony dijo...

Yo no soy de luchas... pero comentaré en silencio por ti.

Fátima dijo...

1 minuto y de pie.

Daniel dijo...

un minuto de aplausos gritos chiflidos y saltos lo importante en la vida es trascender y ser parte de la historia de muchos y ser recordado yo creci con los superheroes mexicanos como el santo, blue y el buen panther y soy feliz de ser parte de de esta historia

me quito el sombrero

espero trascender en esta vida

te amo carnal

Q dijo...

Reconozco la valía del maestro Panther, indudablemente la lucha libre no sería lo mismo sin las maravillosas llaves que él creo; sin embargo es mi obligación mencionar, sólo a manera de comentario, que él vendió su máscara.

Supongo que si se llega la edad de tu retiro y tienes algo que vale mucho dinero tienes que cobrarlo antes de que caduque.

Gracias por el espactáculo. Un minuto de aplausos y de pie.

Saludos.

Jergas dijo...

verga, sentí gacho, pero mientras wagner tenga tapa no derrocharé ni una lágrima